Guerra Biológica y Veterinaria
ANTECEDENTES HISTÓRICOS
Son muchos los acontecimientos de esta índole que ligan a las grandes guerras y conflictos con enfermedades infecto-contagiosas.
Son así mismo numerosas las veces en que éstas han tenido importancia decisiva en el resultado de una batalla. Basta recordar la epidemia de tifus exantemático, que un piojo transmisor de la Rickettsia prowazeki, desencadenó entre las tropas de Napoleón en Rusia y que obligó al emperador francés a retirarse.
Sabedor de aquello el hombre no ha dudado en recurrir a la agresión biológica con medios y métodos acordes con la época.
Expondremos algunos hechos en que con visos o evidencia de intencionabilidad, estén involucrados los animales (ya sea como fuente de infección, como vectores o bien como objetivos), así como el agua y alimentos.
De la antigüedad provienen los primeros datos relativos al envenenamiento de pozos por medio de cadáveres de animales muertos de enfermedades contagiosas. Lo mismo se cuenta de la Guerra Civil Americana y de la Guerra de los Boers.
Exodo (9-3) así anunciaba Moisés al faraón la quinta plaga "La mano de Yavé caerá sobre tu ganado que anda por el campo; será una peste gravísima sobre caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas".
Según La Blond en su obra "La guerra bacteriológica en tiempos de los faraones" este azote fue una epizootia de peste bovina provocada por los israelitas.
De hecho muchos de estos castigos bíblicos desencadenados en Egipto (ranas, mosquitos, tábanos y langosta) no son más que armas biológicas.
Primavera de 1347. Los Tártaros que sitiaban a los genoveses en la ciudad marítima de Caffa (actualmente Feodosia en el Mar Negro. Crimea) sufrieron la peste negra.
Los sitiadores catapultaron los cadáveres pestosos por encima de las murallas. Los defensores genoveses contrajeron la enfermedad que extendieron por toda Europa. En junio de 1348 invadía España y en diciembre de 1550 afectaba los países escandinavos. En cuatro años, esta epidemia redujo a la tercera parte la población europea de entonces (unos 60 millones).
Responsables: Una rata, una pulga y una bacteria.
Encaja a propósito de este acontecer la sentencia de Saadi "El creer que un enemigo débil no pueda dañarnos, es creer que una chispa no puede incendiar un bosque".
1914-1918 Primera Guerra Mundial. Se responsabiliza a los alemanes de provocar muermo en los caballos americanos que embarcaban para Europa, así como en los équidos franceses.
En Rumanía se incautó un lote de medios de cultivo con el malleomyces mallei y las normas de aplicación de inóculos en las fauces.
1940. Epidemia de peste bubónica en Shangai. La hipótesis que se barajó fue la siguiente: Los japoneses habrían alimentado pulgas en ratas con Yersinia pestis. Las pulgas contaminadas habrían sido dispersadas junto con el trigo en territorio enemigo. Al reclamo de alimentos acudirían las ratas "chinas" que serían inoculadas por las pulgas "japonesas". La epidemia pareció natural.
1942. El carbunco hace estragos en el ganado de Manchukuo. Se sorprendió a un extranjero con medios de cultivo conteniendo gran cantidad de bacilos. El individuo no delató. Se suicidó.
1950-1952. Guerra de Corea. Una comisión científica internacional, señaló la presencia de B, anthracis en aves de caza, así como V. colérico en moluscos.
Marzo de 1952. China acusa a Estados Unidos de violar el espacio aéreo y haber lanzado productos contaminados con salmonelas y otros gérmenes de gran poder epizoótico.
1965-1967. Vietnam. La proporción entre bajas por enfermedad y heridos de guerra es de dos a una. Razón: La contaminación microbiológica provocada en el agua.
Cuba 1971. Coincidiendo con uno de los momentos álgidos de la "Guerra fría" el gobierno caribeño involucra a los Estados Unidos en un brote de peste porcina africana.
Laos 1974, Kampuchea 1979, Afganistán 1980. Se responsabiliza a la Unión Soviética y sus aliados de haber empleado substancias de elevada toxicidad, de tipo micotoxinas (concretamente tricotecenos) y que resultaron altamente patógenos para el hombre y los animales.
Realizó esta denuncia Alexander Haig, secretario de estado Norteamericano.
1979. Epidemia en Carbunco en la villa de Kachino, cercana al centro de investigación militar de Sverdlovsk en los Urales. Más de mil muertos.
La tesis oficial soviética señala en principio que fue una intoxicación alimentaria por consumo de carnes carbuncosas. El hecho de que el carburo gástrico sea de escasa mortalidad y que también hubiera cadáveres herbívoros descarta esta versión.
Se reconoce posteriormente la forma pulmonar y se pretende achacar el brote al esquileo de gran número de ovinos que diseminarían los esporos. Hipótesis poco creible ya que Abril en los Urales es particularmente frío.
En definitiva se trató de la explosión de un Centro de Investigación Militar, como recogieron en fotografía los satélites americanos.
A Sverdlovsk desde entonces se le conoce como el Tchernobil biológico.
1982. Estados Unidos acusa a la URSS de fabricar armas biológicas y de usarlas en Afganistán. La réplica soviética en la asamblea de la O.N.U. no sólo lo niega sino que aprovecha la coyuntura para culpar a los americanos del empleo de este tipo de armas en los "pueblos de Indochina".
Esta polémica tubo un inesperado final. El decano de la Universidad de Harvard, Mr. Menselson, haciendo suya la máxima de Rebelais "Ciencia sin conciencia no es mas que ruina del alma", contradice las alegaciones del gobierno americano y apoya la tesis soviética. En un sorprendente testimonio demuestra que la llamada "lluvia amarilla" que aparecen excrementos naturales de abejas, contiene además hongos y micotoxinas. |